Tuesday, April 05, 2005
Confesion sotto voce
Después de negar, a diferencia de los otros ventrílocuos, el lazo afectivo con el muñeco, repitiendo enfáticamente que sólo es una herramienta como una guitarra, X. me para a la salida y me dice: "Escuchame, Gustavo, la verdad es que yo lo quiero al muñeco, sabés, lo que pasa es que no quiero irme de mambo frente a los otros, porque si no es una locura, pero cómo no lo voy a querer...cómo no lo voy a querer. Si lo pierdo o algo, me vuelvo loco, entendés?"
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